Sin escuchar tu voz. Sin abrazarte. Un año sin entender porque pasó. Un año tratando de seguir. Fueron días y meses en los que me destruí. En dónde sentí como el alma se me había ido con vos. No fui más yo. Dejé de salir, dejé de creer que podía seguir adelante. Me aisle, me encerre. Dormí. Mucho. Un dia empecé a hacer cosas, algunas me salieron, muchas no. Otras las sigo todavía intentando. Algunas quiza no pueda hacerlas nunca.
Me enoje mucho con la vida. Me enoje conmigo, me enoje con todos.
Hoy entiendo que no hay culpa ni enojo que te traiga de nuevo.
Todavía trato de explicarme cómo te fuiste justo un año después del día más feliz de mi vida. Quizá algún día perdono a la vida por eso. Quizá algún día entiendo que nadie me debe nada. Que depende de mi tener la fuerza y la paz suficiente para recordar todo lo increíble que sos y fuiste desde que abrí los ojos en este mundo. Quizá algún día pueda transformar el dolor en algo más sano.
Quizá llegue un momento en el que entienda que pasó ese día para que recuerde que entre con vos ahí de la mano. Y que nunca vas a soltarmela. Siempre me lolo decí y hoy me dirías eso. Viví cada instante. Se feliz hijita. Y se, que sabes que me cuesta mucho, mucho sin vos. Pero lo intento.
Pase un año entero con el corazón destrozado. Enojada. Triste. Sola, por más de estar rodeada de mucha gente. Con esa soledad que te da el dolor. Esa que necesite y que me permití sentir. Un año en el que fui egoísta, y pensé muchas veces solo en mi. Un año en el que me cargué de dolores físicos por guardarme lágrimas, pero que llore muchísimo, hasta quedarme dormida. Un año en el que me reí poco. En el que me olvidé que era sonreír de verdad. Un año en el que estuve ausente. No creo nunca más poder ser la que fui, pero voy a intentar volver a ser un poco de ella, por vos. Y si puedo algún día ser aunque sea una partecita de lo que sos vos. Gracias papá por que fuiste y sos el motor de mi vida. Te amo, te extraño muchísimo. No me sueltes la mano. Cuídame siempre ♥️
Me enoje mucho con la vida. Me enoje conmigo, me enoje con todos.
Hoy entiendo que no hay culpa ni enojo que te traiga de nuevo.
Todavía trato de explicarme cómo te fuiste justo un año después del día más feliz de mi vida. Quizá algún día perdono a la vida por eso. Quizá algún día entiendo que nadie me debe nada. Que depende de mi tener la fuerza y la paz suficiente para recordar todo lo increíble que sos y fuiste desde que abrí los ojos en este mundo. Quizá algún día pueda transformar el dolor en algo más sano.
Quizá llegue un momento en el que entienda que pasó ese día para que recuerde que entre con vos ahí de la mano. Y que nunca vas a soltarmela. Siempre me lolo decí y hoy me dirías eso. Viví cada instante. Se feliz hijita. Y se, que sabes que me cuesta mucho, mucho sin vos. Pero lo intento.
Pase un año entero con el corazón destrozado. Enojada. Triste. Sola, por más de estar rodeada de mucha gente. Con esa soledad que te da el dolor. Esa que necesite y que me permití sentir. Un año en el que fui egoísta, y pensé muchas veces solo en mi. Un año en el que me cargué de dolores físicos por guardarme lágrimas, pero que llore muchísimo, hasta quedarme dormida. Un año en el que me reí poco. En el que me olvidé que era sonreír de verdad. Un año en el que estuve ausente. No creo nunca más poder ser la que fui, pero voy a intentar volver a ser un poco de ella, por vos. Y si puedo algún día ser aunque sea una partecita de lo que sos vos. Gracias papá por que fuiste y sos el motor de mi vida. Te amo, te extraño muchísimo. No me sueltes la mano. Cuídame siempre ♥️
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