Insomio otra vez.
Ayer, me propuse intentar transformar todo ese dolor en fuerza, para poder salir adelante.
Quise convencerme en que no soy la única persona a la que le pasan estas cosas, y que a algunas le pasan cosas peores. Porque yo tuve la suerte de tener al padre que tuve, hasta sus 78 años. A la abuela que tuve hasta los 96. Y así, puedo seguir hablando de otras perdidas dolorosas también. Pero tuve que chocarme con la realidad y entender que se nace y se muere. Y que la vida no es esto que esta pasando ahora, sino los momentos en los que fuimos felices y no lo sabiamos. La vida son esos recuerdos, y lo que hacemos para salir a flote a pesar de todo eso que nos pasa.
Me trate de convencer en que nos vamos a volver e encontrar, me trate de convencer en que hay que valorar la suerte que tuvivimos, y no la que dejamos de tener, porque la vida es eso. Es amar y perder. Es amor y desamor. Es trágica. Pero también es alegría, solo que a veces para ser feliz y valorar lo que tuvimos la suerte de tener hay que transitar el dolor.
No estaba preparada, pero nadie lo esta. Porque ni siquiera estamos preparados para una ruptura amorosa, para perder un juego, para estar enfermos, para sacarnos una mala nota, a para que nuestro jefe nos diga que no hicimos algo bien. Como carajo vamos a estar preparados para entender la muerte, y como vamos a entender que la vida hay que disfrutarla antes de que tengamos que comprender el dolor que nos provoca esa perdida.
En estos meses admire un montón a gente que salio adelante de situaciones similares, o incluso peores que las mías. Aunque por supuesto el dolor de cada uno es de cada uno. No es comparable, no se comparte ni se entiende.
También me enoje con las personas que hablaban de la ley natural de la vida con tanta impunidad que me daban ganas de ponerles como en black mirror un puntaje bajisimo para que se vayan bien al carajo.
Transite por mil emociones diferentes, en tan poco tiempo, que me parece que paso una eternidad.
Pero hoy, cuando me intente ir a dormir, no pude pegar un ojo, y me sentí culpable. Porque no se si esta bien seguir adelante intentándolo. Si, se que si esta bien. Pero no se si puedo. No se si voy a poder sostenerlo mucho tiempo, ni si realmente es una manera de honrarte.
Pero vos pudiste, y creo que estoy casi obligada a hacerlo. Con culpa, con dolor, con miedo, con errores. No queda otra.
Ayer, me propuse intentar transformar todo ese dolor en fuerza, para poder salir adelante.
Quise convencerme en que no soy la única persona a la que le pasan estas cosas, y que a algunas le pasan cosas peores. Porque yo tuve la suerte de tener al padre que tuve, hasta sus 78 años. A la abuela que tuve hasta los 96. Y así, puedo seguir hablando de otras perdidas dolorosas también. Pero tuve que chocarme con la realidad y entender que se nace y se muere. Y que la vida no es esto que esta pasando ahora, sino los momentos en los que fuimos felices y no lo sabiamos. La vida son esos recuerdos, y lo que hacemos para salir a flote a pesar de todo eso que nos pasa.
Me trate de convencer en que nos vamos a volver e encontrar, me trate de convencer en que hay que valorar la suerte que tuvivimos, y no la que dejamos de tener, porque la vida es eso. Es amar y perder. Es amor y desamor. Es trágica. Pero también es alegría, solo que a veces para ser feliz y valorar lo que tuvimos la suerte de tener hay que transitar el dolor.
No estaba preparada, pero nadie lo esta. Porque ni siquiera estamos preparados para una ruptura amorosa, para perder un juego, para estar enfermos, para sacarnos una mala nota, a para que nuestro jefe nos diga que no hicimos algo bien. Como carajo vamos a estar preparados para entender la muerte, y como vamos a entender que la vida hay que disfrutarla antes de que tengamos que comprender el dolor que nos provoca esa perdida.
En estos meses admire un montón a gente que salio adelante de situaciones similares, o incluso peores que las mías. Aunque por supuesto el dolor de cada uno es de cada uno. No es comparable, no se comparte ni se entiende.
También me enoje con las personas que hablaban de la ley natural de la vida con tanta impunidad que me daban ganas de ponerles como en black mirror un puntaje bajisimo para que se vayan bien al carajo.
Transite por mil emociones diferentes, en tan poco tiempo, que me parece que paso una eternidad.
Pero hoy, cuando me intente ir a dormir, no pude pegar un ojo, y me sentí culpable. Porque no se si esta bien seguir adelante intentándolo. Si, se que si esta bien. Pero no se si puedo. No se si voy a poder sostenerlo mucho tiempo, ni si realmente es una manera de honrarte.
Pero vos pudiste, y creo que estoy casi obligada a hacerlo. Con culpa, con dolor, con miedo, con errores. No queda otra.
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